martes, 12 de abril de 2011

El Keynesianismo Nos Da La Década del Cero

El Keynesianismo Nos Da La Década del Cero

Español: La semana pasada celebramos el fin de lo que mucha gente piensa que fue una década para el olvido. El columnista del New York Times y economista keynesiano líder Paul Krugman la llamó el Gran Cero en una columna reciente. Él escribió que ha habido “un montón de nada en términos de progreso económico o éxito”, lo que es cierto. No obstante, Krugman continúa culpando engañosamente al mercado libre y a la supuesta falta de regulación por el caos económico.

Fue alentador que admitiera que crear burbujas económicas es un error, especialmente teniendo en cuenta que él mismo alentó la creación de una burbuja inmobiliaria como una forma de aliviar la resaca de la caída de las “punto com”. Pero no podemos seguimos dándonos el lujo de dejar pasar lo que dicen economistas prominentes como Krugman cuando ignoran completamente la carga de los impuestos, la política monetaria y la excesiva regulación.

Después de todo, Krugman todavía se está preguntando cómo ningún economista vio venir la crisis inmobiliaria. ¿Cómo se concibe que no lo hayan visto? En realidad muchos economistas la vieron venir a millas de distancia, la entendieron perfectamente, y la explicaron muchas veces. Los responsables de las políticas hubieran hecho muy bien si hubieran prestado atención a las advertencias de los economistas de la Escuela Austríaca, y deberán comenzar a escuchar sus enseñanzas si pretenden un progreso sólido para el futuro. En su defecto la necesaria corrección tardará muchísimo en ocurrir.


Los economistas austríacos de libre mercado utilizan principios de sentido común. Uno no puede usar el gasto para salir de una recesión. Uno no puede regular la economía hasta que ésta pase al olvido y esperar que funcione. Uno no puede cobrarle impuestos a la gente hasta el punto de casi esclavitud y esperar que sigan produciendo. Uno no puede crear una abundancia de dinero de la nada sin hacer que todo ese papel pierda su valor. El gobierno no puede compensar el aumento del desempleo simplemente contratando a todos los desocupados para que pasen a ser burócratas o enviándoles cheques de desempleo para siempre. Uno no puede vivir más allá de sus medios indefinidamente. La economía debe efectivamente producir algo que otros estén dispuestos a comprar. El crecimiento del gobierno es lo opuesto a todas estas cosas.

Los burócratas se muestran reacios a hacer frente a estas desagradables pero evidentes realidades. Es mucho más atractivo para ellos agitar la varita mágica de la regulación y gasto público y luego echarle la culpa a cualquier otro sector. Es tiempo de ser honestos acerca de nuestros problemas.

La trágica realidad es que esta fatalmente defectuosa, pero ampliamente aceptada, escuela de pensamiento económico llamada Keynesianismo ha hecho a nuestro país más socialista que capitalista. Mientras el sector privado en los últimos 10 años ha experimentado una montaña rusa de auges y caídas y tuvo su fin, nominalmente, alrededor de donde comenzamos en el 2000, el gobierno ha estado creciendo de forma sostenida, debido a que los keynesianos le han dicho a los políticos que podían salirse con la suya a través de impuestos, gastos y políticas inflacionarias. ¡De hecho alentaron todo esto! Pero no podremos sobrevivir mucho más si el gobierno es nuestra única industria en crecimiento.

En cuanto a la falta de regulación, la década pasada tuvo la aprobación de la Ley Sarbanes-Oxley, la pieza más extensa en cuanto a regulación financiera en años. Ésta Ley falló en prevenir los abusos perpetrados por aquellos como Bernie Madoff, y es ampliamente sabido que las nuevas regulaciones han contribuido en gran medida no sólo a la falta de un real crecimiento, pero también a que muchas empresas se fueran al extranjero.

Los estadounidenses han estado trabajando duro, y Krugman señala acertadamente que no están logrando nada. El gobierno se expande sostenidamente y no está dejando en una tasa de crecimiento menor a cero cuando se incluye a la inflación como factor. Krugman parece estar bastante decepcionado con “cero”, pero si continuamos escuchando a los keynesianos en la próxima década en vez de a aquellos que nos dicen la verdad, el “cero” va a empezar a verse bastante bien. El resultado final de destruir la moneda es la desaparición de la clase media. El prevenir que eso suceda debería ser nuestra principal prioridad económica.

1 comentario:

  1. AGUANTE KEYNES !
    El liberalismo economico, te da la libertad de morirte de hambre mientras unos pocos se enriquecen... Siempre termina en crisis financieras con gran corrupcion y SIEMPRE es el estado quien tiene que arremangarse !! Los mercados funcionan bien, pero regulados funcionan MEJOR ! su unica excusa es su rentabilidad pero el keynesianismo a demostrado dar rentabilidad incluso superiores a liberalismo en determinados paises del mundo y sino mira el crecimiento de mi pais Argentina comparado a los años 90 o 70...
    KEYNES RULES !

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