martes, 28 de junio de 2011

Chavismo: Antes era socialismo caviar, ¿ahora socialismo caribeño?

Por Luis Oliveros

El Universal

El Che decía que el socialismo económico sin la moral comunista no le interesaba, que su lucha era contra la miseria pero que al mismo tiempo también luchaba contra la alienación. Ante tan claro mensaje, ¿podemos decir que en la actualidad eso se cumple en nuestro país?, ¿quienes nos venden las bondades del socialismo siguen esa filosofía, o simplemente es la que se le debe inculcar a un pueblo clientelar mientras las clases dirigentes se hacen millonarias?, ¿son realmente esos portavoces gubernamentales un ejemplo de eso que nos venden y han llamado "hombre nuevo"?

En el mundo la expresión "izquierda caviar" es utilizada para referirse a aquellos personajes supuestamente de pensamiento socialista que mantienen una vida al mejor estilo capitalista, llena de lujos y por lo tanto bastante alejada de lo que se supone pregonan los ideales de la izquierda. En Chile se les llama "red set", en Francia "gauche caviar" o "gauche champagne" (muy famosos en los años 80 cuando gobernaba Mitterrand), pero independientemente del sitio en el planeta, pareciera haber cierto consenso en el sentido que el socialismo como ideología de vida permanece en la psiquis de un socialista hasta el instante que prueba "las mieles y por lo tanto las comodidades" de la vida capitalista. Esto (y lo podemos palpar en nuestro país) no significa que ese individuo deje de llamarse socialista ni deje de hacerle propaganda para engañar a mentes frágiles, pero sin duda su estilo de vida no se corresponderá (más nunca) con lo que predica. ¿Acaso la viajadera al Imperio, a comprar en los famosos malls de Florida, a jugar en Las Vegas o ver a Madonna en New York son cónsonas con eso del hombre nuevo?

Pero no solamente tenemos esas "minúsculas fallas" en el modelo actual que nos tratan de imponer en el país y de exportar. Veamos este ejemplo: ¿Qué vende nuestro país? Dependemos de la venta de una materia prima que actualmente su precio está cercano a los $96, cuando su costo de producción ronda los $15 (más de 6 veces su costo, el ¡paraíso capitalista!), y para remate defendemos ante el mundo que "el precio justo" debería ser $100. ¿Justo para quién, para los africanos, para los centroamericanos, para los asiáticos?, ¿para cuántos pobres en el mundo es justo cuando les llega la factura de la calefacción o se enteran del incremento en la inflación de su país por el elevado costo del combustible? Enfrentemos la realidad: dependemos del capitalismo, solo en él podemos vender nuestro único producto que nos da importancia en la geopolítica mundial, y solo en él alcanzaríamos algo tan odiado por la izquierda, pero tan necesario en el mundo real como un MARGEN DE GANANCIA (y en nuestro caso bastante elevado), el cual por cierto es quien nos permite la factibilidad del país que tenemos.

Sin duda alguna, como venezolanos no nos podemos quejar, este tipo de socialismo que ostentamos con "mucho orgullo", aunque basado en prácticas ya conocidas por la historia y al cual le podríamos poner el nombre de socialismo caribeño, pareciera ser lo único medianamente novedoso que le dejará la actual revolución a Venezuela y al mundo.

En sordina, chavistas piensan en la sucesión

En sordina, chavistas piensan en la sucesión

Chávez Por Carolina Barros

Ambito.com

Algo cambió para siempre en Venezuela. Hugo Chávez dejó de ser un titán, como alguna vez lo describió el encuestador Luis Vicente León. Mientras arrecian los rumores sobre su estado de salud, estos 20 días de silencio, contrainformación y vacío de poder terminaron por echar a rodar algo que el hoy ausente Chávez hasta ahora siempre pudo controlar: las peleas por la sucesión.

El Gobierno siguió esforzándose ayer por difundir que Chávez está activo y emitiendo mensajes desde La Habana. A través de un comunicado de Andrés Izarra, ministro para la Información y Comunicación, difundido a través de la red Twitter, el presidente venezolano dijo percibir «en los periodistas honestos a sus más valiosos artilleros del pensamiento». Según Izarra, tal fue el mensaje de Chávez para los trabajadores de prensa en su día.

Otros oficialistas afirmaron que Chávez se comunicó telefónicamente con la dirección nacional del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). Habrá que creer.

En sordina, la carrera por ocupar la regencia hoy o la candidatura presidencial de 2012 ya se largó. Mientras tanto, ¿cuál debiera ser el marco constitucional para un recambio temporario o definitivo en la presidencia venezolana?

Consultado por Ámbito Financiero, el abogado constitucionalista y excongresista Gustavo Tarre afirma que la acefalía actual se debe a que todo gira en torno a un Chávez omnipresente, que gobierna «en vivo y por TV». Y que esta omnipresencia titánica fue la que impidió, por temor, que se activara el mecanismo institucional para suplir las «faltas temporales» del jefe de Estado.

¿Qué es una falta temporal? «De acuerdo al artículo 234 de la Constitución «, explica Tarre desde Caracas, «la falta temporal o absoluta del presidente será suplida por el vicepresidente ejecutivo». «Estas suplencias durarán hasta 90 días, prorrogables por otros noventa por la Asamblea Nacional en casos de falta temporal, como pueden ser los de enfermedad o vacaciones (falta absoluta ocurre en caso de muerte, renuncia, destitución, incapacidad física o mental permanente, abandono del cargo o revocatoria popular del mandato)».

El problema reside en que el recambio no se activó porque Chávez nunca delegó. Fue la misma Asamblea Nacional la que dio la autorización de viaje del Presidente (requisito para cuando se ausenta del país por más de cinco días), indicando la fecha de inicio, pero no la de regreso. «Eso genera incertidumbre en este momento», aclara el constitucionalista venezolano. En los papeles, Chávez está de viaje, pero la realidad es que es, según Tarre, «un caso de falta temporal, en el que no se ha hecho cargo el vicepresidente Elías Jaua». Por lo tanto, de acefalía. «Encargar a Elías Jaua hubiese suscitado una crisis interna en el seno del chavismo, ya que los principales líderes del PSUV y del Gobierno no aceptan el liderazgo del joven vicepresidente», dice.

«Todos los rumores, reuniones, chismes y desasosiego que se filtran de las filas rojas parecen indicar que muchos prefieren una república acéfala antes que presidida por Jaua, y por eso no es de extrañar que el vicepresidente, sin que nadie le preguntara nada, decidiera pedir al país que no se equivocaran con él y recordar su condición de hombre de honor mientras insistía en su lealtad incondicional al comandante-presidente», agrega.

¿Podría Chávez nombrar, como se comenta en Caracas, a su hermano Adán como vicepresidente? La respuesta del constitucionalista es contundente: «La Constitución prohíbe la designación de un vice que tenga vínculos de parentesco con el presidente». Por lo tanto, si Chávez quisiera delegar informalmente en su hermano mayor, esto traería aún mayor incertidumbre. Mucho más después de que Adán Chávez declarara que uno de los caminos de la revolución bolivariana era el electoral, pero que no había que descartar la vía alternativa de la lucha armada.

¿Cuál es el mecanismo constitucional en caso de ausencia absoluta?» La Constitución regula que si ésta se produce en los primeros cuatro años de mandato, se convoca a una nueva elección, pero que si ocurre en los dos últimos de gobierno, que es este momento, es el vicepresidente quien tiene que terminar el período», explica Gustavo Tarre. Por lo tanto, el recambio natural recaería en Elías Jaua.

Entre rumores y trascendidos, ayer no se descartaba que Chávez pudiera anunciar un nuevo vice, «a la carta» de la circunstancias. «Si lo hiciera, sería muy revelador porque indicaría que Hugo Chávez no puede ni va a asumir sus funciones», dice Tarre. Así, con las puertas de la sucesión abiertas ahora de par en par, en Caracas aseguran que si el bolivariano vuelve a su país, como prometieron desde su gabinete, para el 5 de julio, en ocasión de los festejos del Bicentenario, será un Chávez disminuido, vulnerable y reemplazable.

La Guerra contra las Drogas

La Guerra contra las Drogas: ¿Para qué sirve?

War on Drugs - Nixon Por Art Carden

El Instituto Independiente

La semana pasada, los estadounidenses celebramos un vergonzoso aniversario: cuarenta años desde que Richard Nixon declaró la “guerra” contra las drogas. Tomando prestado lo expresado por un antiguo alumno, deberíamos dejar de librar guerras contra sustantivos abstractos (las drogas, el terrorismo, la obesidad). No se puede librar una guerra contra una idea o un objeto inanimado, pero incluso si se pudiese, usualmente uno termina teniendo que disparar a seres humanos de carne y hueso.

“¡Pero estas drogas son tan peligrosas!" podría plantear la gente. De hecho, lo son. Pero esto pasa por alto el hecho de que las drogas han aumentado en potencia como respuesta a las represiones gubernamentales. ¿Qué sería más fácil de contrabandear: marihuana por valor de 1.000.000 de dólares o 1.000.000 de dólares en cocaína? La cocaína por un valor de 1.000.000 de dólares puede ser embalada en un espacio mucho más pequeño que 1.000.000 de dólares de marihuana. Si nos decidimos a luchar contra las drogas, ¿qué es probable que desaparezca del mercado y qué es probable que termine desparramado por doquier? Las drogas de baja potencia es probable que desaparezcan. Las drogas de alta potencia—como la marihuana de mayor potencia—es probable que permanezcan. De acuerdo con Milton Friedman, “el crack jamás hubiera existido... si no hubiésemos tenido la prohibición de las drogas” .

¿Qué cree que sucederá cuando el gobierno decida tomar enérgicas medidas contra la mejor y más reciente droga? La gente es muy ingeniosa, por lo que descubrirá una nueva forma de drogarse. Es como apretar un globo. Usted pude deprimirlo en un área, pero éste se expande en otra. La gente innova en respuesta a la prohibición y ha creado así estupefacientes cada vez más potentes.

¿Cuáles han sido las consecuencias sociales? La “tierra del libre” posee una tasa de encarcelamiento más alta que cualquier otro país del mundo. El economista y experto en políticas de drogas Jeffrey Miron señala que tendríamos mucha menos violencia si terminásemos con la prohibición de las drogas.

La guerra contra las drogas también es extremadamente costosa. En este corto video, la Fundación para la Educación Económica—para la cual escribo periódicamente—sostiene que los gobiernos locales y estaduales ahorrarían 25,7 mil millones de dólares por año mientras que el gobierno federal podría ahorrar 15,6 mil millones de dólares al año si despenalizasen las drogas.

Los costos no sólo se dan en términos de vidas perdidas y recursos desperdiciados. La libertad está en juego. Cité a mi amigo Tim Watkins sobre esta cuestión en diciembre: “La [P]rohibición es la negación del libre albedrío” La clase de atentados contra la libertad que son racionalizados en el nombre de la guerra contra las drogas no son dignos de un país que se llama a sí mismo “la tierra del libre”. Por ejemplo, no hace falta ir muy lejos para hallar las redadas sorpresivas de estilo militar que se están volviendo demasiado comunes (70.000-80.000 al año, de acuerdo con el criminólogo Peter Kraska en USA Today).

Como Mary Anastasia O'Grady señala, algunas de las cuestionables tácticas de la guerra contra las drogas son racionalizadas sobre la base de que podría conducir a los guerreros contra las drogas hasta los capos del narcotráfico. La incómoda verdad es que el capo probablemente no importa. ¿Moriría Apple sin Steve Jobs? Tal vez. ¿Perecería Microsoft sin Bill Gates? En el caso de las bandas de narcotraficantes, es probable que haya individuos dentro de una jerarquía de liderazgo que pueden tomar cartas en el asunto si el capo es eliminado. El precio de las acciones de Apple se ha modificado sobre la base de la salud de Steve Jobs, pero dos cosas son ciertas: primero, la compañía probablemente no va a salir del negocio sin Steve Jobs. Segundo, incluso si lo hiciera, alguien probablemente se apresuraría a tomar el lugar de Jobs. Además, Jobs y Gates son excepciones. Si matas a un capo de la droga de nivel “C”, estoy bien seguro de que él o ella puede ser reemplazado sin mayores problemas.

Algunos líderes mundiales lo han reconocido y afirmaron que la guerra global contra las drogas ha sido un increíble y horripilante error. Es hora de reconocerlo. ¿Las drogas son malas? De acuerdo. Lo entiendo. Pero la guerra contra las drogas es peor.

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