miércoles, 1 de junio de 2011

El comportamiento de las monedas

El comportamiento de las monedas

En el momento actual el dólar se encuentra 30% por debajo de su nivel promedio.

Manuel Somoza

Es muy curioso cómo la gente, cuando menos en México, tiene opiniones muy arraigadas en relación a lo que es o debe ser la cotización del peso con respecto del dólar; o la cotización del dólar con relación al euro. Cada quien tiene su propia opinión fundamentada más en la historia y sentimientos, que en un análisis que realmente explique el por qué de las variaciones en las distintas monedas.

En primer lugar, me gustaría empezar a hablar sobre el dólar. Esta moneda al compararse con otras, ha vivido ciclos muy marcados que además se dan cada ocho años (esto es estadísticamente comprobable). En el momento actual, el dólar se encuentra casi 30% por debajo de su nivel promedio en los últimos 30 años; la razón que lo llevó a estar ahí radica en la crisis de 2009, y el hecho de haber bajado las tasas de interés a niveles mínimos históricos, con lo cual muchos inversionistas se cambiaron del dólar hacia otras monedas.

Por supuesto esto no ocurrió en línea recta, ya que en los últimos ocho años se vivieron momentos en donde el dólar se fortaleció, simplemente por considerar a Estados Unidos el país más seguro del mundo, y cuando los miedos fueron extremos en lo peor de la crisis, su moneda se fortaleció al recibir los flujos de los inversionistas que buscaban sencillamente seguridad, y no rendimiento.

Por ejemplo, el peso, el real, el euro y muchas otras monedas se devaluaron con respecto del dólar. El día de hoy, casi todas se han recuperado, como el real y el euro. El peso sigue 10% por debajo de su cotización en 2008, pero las otras dos, ya están más fuertes que en 2008. Una vez superada la crisis, el dólar volvió a tomar su camino de debilidad hasta el punto en el que se encuentra el día de hoy.

Lo interesante en el análisis del dólar, es que si bien hoy está 30% debajo de la media, hace prácticamente ocho años estaba 40% arriba del nivel promedio y al principio de la década de los 80 llegó a estar 79% por encima de su nivel promedio.

¿Qué podemos esperar del dólar en el futuro inmediato, a mediano y a largo plazo? En el corto plazo, lo más probable es que se quede sobre los niveles actuales en relación a las demás monedas. Por ejemplo, si lo comparamos contra el peso, éste último podrá revaluarse hasta niveles de 11.40; y si lo vemos contra el euro, se quedará sobre los niveles de 1.42 por dólar, aunque esto va a depender de dos cosas: primero, si se encuentra una solución a la crisis de la deuda griega y, segundo, si el Banco Central Europeo mantiene sus tasas de interés en los niveles actuales, o si las sube, provocaría una revaluación del euro. En resumen, los indicadores nos dicen que el dólar seguirá mostrando debilidad a lo largo de 2011 y lo que realmente marcará la pauta de su fortalecimiento, lo vamos a ver cuando la Reserva Federal decida subir las tasas de interés. Esto, se supone tendrá lugar a mediados del año entrante, salvo que la economía norteamericana entrará en una nueva recesión que no se está pronosticando, pero aunque con un muy bajo porcentaje, está en el campo de lo posible.

Cuando comience a sentirse que la Reserva Federal pueda subir las tasas de interés, será conveniente el empezar a vender las distintas monedas en las que se esté invirtiendo, y convertirlas a dólares. El repunte puede llegar a ser muy importante, lo difícil será encontrar el momento adecuado. Los elementos económicos que influyen en el valor de las monedas son muchos, sin embargo el más importante es la tasa de interés. Cuando los bancos centrales, en condiciones normales, empiezan a subir tasas, las monedas de los respectivos países se aprecian con respecto a las demás.

¿Dónde quedó el estudio de Goldman Sachs?

¿Dónde quedó el estudio de Goldman Sachs? ¿Y los sueños que generó? ¿En la basura?

Los trabajos de prospectiva son algo común y necesarios en las condiciones actuales de globalidad en la que todo el mundo participa

Ángel Verdugo

No hace mucho era obligado en cada discurso del Presidente Calderón, la referencia a un estudio elaborado por la correduría Goldman Sachs que planteó la posibilidad de ser —en caso de concretar reformas en varios campos, lo que aquél no mencionaba—, en cierto número de años, la quinta economía del mundo.

Durante meses, la cantaleta citada fuera de contexto molestaba por lo demagógico que resultaba no mostrar —ni el Presidente ni el Congreso—, la menor disposición de trabajar en pos de la concreción de aquellas reformas. Parecía, dado el uso del planteamiento del estudio, que alcanzar aquella meta era algo automático; que nada requeríamos, salvo dejarnos llevar por la inercia. Todo consistía, diría un físico, en dejar que trabajara la Primera Ley de Newton.

Para nuestra suerte —desgracia para Calderón—, la globalidad opera de manera diferente a lo que vivimos durante los decenios que padecimos el flagelo de la economía cerrada; mientras ésta permite y estimula la hipocresía y la inacción ante los problemas, la globalidad desnuda y exhibe la renuencia a cambiar y las imperfecciones estructurales.

Hoy, sin el propósito exclusivo de exhibir el abuso que hicimos de una hipótesis en un documento de prospectiva, Banco Mundial publica un documento —Multipolarity: The New Global Economy— que nos coloca en el lugar que merecemos por nuestra propensión a hablar y no a actuar.

Los trabajos de prospectiva —como el citado por Calderón— son algo común y sin duda necesarios en las condiciones actuales de globalidad en la que todo el mundo participa; la volatilidad y la incertidumbre que hoy parecen exacerbadas, imponen la necesidad de ir “dibujando” escenarios que ayuden a tomar las mejores decisiones y reducir el nivel de riesgo que toda inversión implica.

Es claro que cada estudio de ese tipo que aparece, debe ser tomado con mucho cuidado; con “pinzas” diría. Sus conclusiones y una que otra recomendación, deben ser sometidas a “la prueba del ácido” que es la cruda realidad de las especificidades del país y también, compararlas con las de estudios similares.

Hoy, nadie en su sano juicio tomaría a pie juntillas las conclusiones de un estudio sólo porque sus conclusiones e hipótesis se acomodan a sus fines. Además, tomar como ciertas algunas de aquéllas para promoverse y llevar agua al molino propio como hizo Calderón, es de una ingenuidad que preocupa; más cuando el ingenuo ocupa una responsabilidad pública.

Las conclusiones del estudio de Banco Mundial —que deben ser tomadas con cierto escepticismo dado que lo que se hace es dibujar escenarios en un tema tan complejo como es el desarrollo económico y político de los países—, echan por tierra muchos de los sueños guajiros que Calderón elaboró una vez que llegó a sus manos el estudio de Goldman Sachs.

México, de acuerdo con lo planteado por Banco Mundial, ni siquiera forma parte de ese grupo que tantas expectativas positivas generó y que debe decirse, jamás fuimos realmente incluidos en él, pues el BRICS lo formaban Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica. Hoy, siempre de acuerdo con lo planteado por Banco Mundial, debemos agregar a Corea e Indonesia.

Una vez leído el estudio, quedan unas preguntas: ¿Tirarían ya a la basura el estudio de Goldman Sachs y empezaron a revisar el de Banco Mundial para ver qué encuentran ahí que dé votos? De encontrarlo, tenga la seguridad que lo usará Calderón sus discursos.

¡Pobre país!

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