martes, 7 de junio de 2011

Un chaleco de pene de burro para Cordero

Un chaleco de pene de burro para Cordero

Política cero 

Jairo Calixto Albarrán

Organizar una cortina de humo como la del operativo con el que apañaron a Hank Rhon en flagrancia, diría el gran Poiré, que no Poirot, aunque lo hayan encontrado en chanclas, no es nada sencillo, sobre todo cuando se confecciona para ahorrarle a los mexicanos la depresión del segundo aniversario de la guardería ABC, la caravana del poeta Sicilia y la cosecha de narcofosas que nunca se acaba, y de paso echarle un empujón a la desmejorada campaña de Bravo Mena, quien estaba a un tris de ponerse como René Arce e incorporarse valientemente a la campaña de Eruviel Pare de Sufrir Ávila, en calidad de patiño.
La cosa iba tan bien que casi nadie se había percatado de los afanes político-electorales del operativo, ni siquiera porque la gente bonita de Atlacomulco comenzó a reaccionar como Los Chuchos con lo del michoacanazo, pero con chúntaro style. Es un lástima que este esfuerzo haya extraviado su sentido, sólo porque Calderón no le ha ofrecido a Mr. Bean Cordero una Maruchan. Justo cuando era indispensable que se quedara calladito aunque no se viera más bonito, Ernestito decidió superar las manifestaciones de su síndrome de Tourette y, como era de esperar, dijió trajió: “Por primera vez en décadas, el poder adquisitivo del salario mínimo está creciendo en México”. Tampoco es para que lo odien por vivir en un mundo de caramelo, lo que pasa es que está empeñado en superar a Vicente Fox.
Digo, no es fácil ganarle al ex presichente, quien está decidido a darles pláticas de superación personal —¡incluso gratis!— a los seleccionados nacionales de panbol, a los que ve faltos de capacidad goleadora. De la misma manera en que este insigne mexicano consiguió arreglar la bronca de los zapatistas, reconciliar a las dos Coreas y llevar a cuestas al país al primer mundo, sin duda conseguirá que El Chicharito termine siendo un bulto de dos patas. Ya ven lo bien que asesoró Fox a los del Morelia en la final contra Pumas.
Yo digo que el secretario de Hacienda asuma su responsabilidad antes de que le apliquen el hankazo sin anestesia, e imite a ese caballero que es Dominique Strauss-Kahn, el ex mero mero del FMI agarrado literalmente con las manos en la masa, y le eche toda la culpa a la camarera. No vaya a ser que lo incluyan en la lista de los funcionarios del Instituto Electoral de Veracruz, que espiaban, elegantemente, a sus compañeras en el baño.
Lo peor en el caso del señor de los chalecos de pene de burro es que nadie de la presente administración calderónica se acomidió a ofrecerle un shot de tequila, aunque fuera para el susto de colapsarse cual puente peatonal de esos que Dorian Gel Peñanieto firmó y cumplió.

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